La continua evolución

Decía Darwin en el siglo XIX que las especies que sobreviven son las que mejor se adaptan a los cambios, y esto creo que los farmacéuticos del siglo XXI lo tenemos bastante claro.

Los boticarios somos unos supervivientes natos, y nuestra adaptación es constante. Si entrásemos en una farmacia de hace 25 años y la comparásemos con las de ahora, veríamos claramente la progresión de la que os hablo.

La evolución tiene que ser compartida por nuestros equipos, y eso a veces no es tan sencillo, fundamentalmente porque la mayoría de las veces no se les ha tenido en cuenta en las decisiones de cambio, o ni siquiera ven la necesidad de los mismos.

Cuando pasé a tener la propiedad de mi farmacia, comencé una serie de cambios,
que hacía tiempo quería iniciar, y como en toda gestión del cambio había motores y frenos.

Identifiqué como freno la actitud de alguno de mis colaboradores, y utilicé un cuento para hacerles reflexionar. Se llama «El pez que no quiso evolucionar». El cuento corresponde al primer capitulo del libro del mismo nombre escrito por Paco Muro.

El autor nos destaca varias máximas, que considero claves:

  • «Nada nunca es como siempre. En este mundo de cambios constantes evolucionar no es una opción es una obligación para sobrevivir«
  • «Durante años eché la culpa a la mala suerte, a los demás, al mundo, y ahora ya he aprendido que soy yo el único responsable«
  • «Muchos en la bonanza de hoy no saben ver la necesidad de cambio, de evolución, para seguir existiendo mañana«.

Hablé con mis colaboradores y les entregué dicho relato para que lo leyeran, antes de tener una conversación con ellos en la que me hablaran de como veían la situación actual y futura de la farmacia, si veían la necesidad de cambios y que ideas planteaban como positivas para evolucionar y no nos ocurriera como al pez del cuento y acabar muriendo en el barro.

No podemos ser como el pez que no quiso evolucionar, De nosotros depende que en el futuro seamos fuertes y competentes o por el contrario nos extingamos.

Desde ese momento la evolución ha sido continua, a día de hoy mi equipo está mucho más alineado y adaptado al cambio constante.

Ahora nos enfrentamos a una situación inédita, un futuro imprevisible y todos debemos estar preparados para la evolución.

Por mi labor docente sigo viendo a muchos compañeros que son como el pez que no quiso evolucionar, y eso me preocupa.

Y tú ¿En que grado de evolución te encuentras? Y tu equipo ¿Está alineado en la evolución de tu empresa?

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