La complementariedad en los equipos

La complementariedad en los equipos es clave para conseguir dar respuesta a las necesidades de nuestra organización. Aunque en ocasiones no es fácil que cada miembro de un equipo de trabajo vea la importancia y el valor de las tareas y habilidades desarrolladas por el resto de los compañeros.

Creo que el líder debe ser capaz de transmitir la importancia de esa complementariedad y del valor que aporta cada compañero.

Por ello quería compartir con vosotros un ejercicio, basado en un cuento, muy útil para realizar con los equipos de las farmacias.

Lo que buscamos es que nuestros empleados vean que cada uno de sus compañeros tiene atributos que lo hacen único y excepcional.

A veces las personas encontramos más fácilmente defectos que virtudes en nuestros compañeros. Por lo que de vez en cuando es bueno recapacitar y destacar las cualidades de nuestros colegas.

Hace tiempo llegó a mis manos un libro que se llama «Aplícate el cuento» encontré una historia que nos viene como anillo al dedo para realizar como actividad con el equipo, y que sirva para que reflexionar sobre las aptitudes de sus compañeros.

Se trata de un cuento llamado «Asamblea en la carpintería» y que podéis leer a continuación:

«Cuentan que, a media noche, hubo en la carpintería una extraña asamblea. Las herramientas se habían reunido para arreglar las diferencias que no las dejaban trabajar.

El Martillo pretendió ejercer la presidencia de la reunión, pero enseguida la asamblea le notificó que tenía que renunciar:

No puedes presidir, Martillo – le dijo el portavoz de la asamblea -. Haces demasiado ruido y te pasas todo el tiempo golpeando.

El Martillo aceptó su culpa pero propuso:

Si yo no presido, pide que también sea expulsado el Tornillo, puesto que siempre hay que darle muchas vueltas para que sirva para algo.

El tornillo dijo que aceptaba su expulsión pero puso una condición:

Si yo me voy, expulsad también a la Lija, puesto que es muy áspera en su trato y siempre tiene fricciones con los demás.

La Lija dijo que no se iría a no ser que fuera expulsado el Metro. Afirmó:

El metro se pasa todo el tiempo midiendo a los demás según su propia medida como si fuera el único perfecto.

Estando la reunión en tan delicado momento, apareció inesperadamente el Carpintero que se puso su delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Trabajó la madera hasta acabar un mueble. Al terminar su trabajo, se fue.

Cuando la carpintería volvió a quedar a solas, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando el Serrucho, que aún no había tomado la palabra, habló:

Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades; son ellas las que nos hacen valiosos. Así que propongo que no nos centremos tanto en nuestros puntos débiles y que nos concentremos en la utilidad de nuestros puntos fuertes.

La asamblea valoró entonces que el Martillo era fuerte; El Tornillo unía y daba fuerza; la Lija era especial para afinar y limar asperezas; y observaron que el Metro era preciso y exacto. Se sintieron orgullosos»

Dale a cada miembro de tu equipo una hoja con el cuento, y pídeles que escriban tres cualidades profesionales de cada uno de sus compañeros.

Este ejercicio servirá para que se paren a reflexionar en todo lo positivo que aporta cada uno de sus compañeros al equipo.

Si lo utilizas te animo a que compartas con nosotros vuestra experiencia

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